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Nadal niega beneficios fiscales en Euskadi
El tenista Rafael Nadal reconoció ayer a través de un comunicado que empresas de su propiedad estuvieron "domiciliadas en territorio vasco", aunque aclaró que no obtuvieron beneficios fiscales y que actualmente están radicadas en Baleares. El mallorquín salió así al paso de las informaciones publicadas en un medio digital sobre una posible investigación abierta por la Hacienda de Gipuzkoa, en manos de la coalición independentista Bildu, al grupo de sociedades de Nadal que simularon tener su sede social en esta provincia para acogerse a deducciones y exenciones fiscales.
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"Entonado, todo ocurre sin esfuerzo"
El campeón del Abierto de Australia llega a una sala tenebrosa. "Ambiente romántico. Me gusta", se ríe Novak Djokovic cuando le ofrecen encender alguna luz extra. No han pasado ni doce horas desde su maratoniano triunfo sobre Rafael Nadal en la final más larga de la historia del Grand Slam (5h 53m), pero el tenista serbio parece fresco como una lechuga cuando se sienta con un reducido grupo de periodistas. Ahí aparece el Nole seductor. Uno que saluda a cada interlocutor en su idioma y con un sonoro choque de manos. Uno que describe cómo de madrugada, ya con su novia, Jelena, apaciblemente dormida, repasa ante el televisor los mejores momentos del partido. Uno que finalmente se atreve a decir en alto lo que ni el suizo Roger Federer dijo en su día: que sueña con completar la colección de los cuatro torneos grandes y también con ganarlos todos en 2012. Hasta ahora, el mejor en Roland Garros es Nadal, pero ha perdido contra él siete finales seguidas.
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Nadal busca un 'sparring' sacador
A las 23.57 del lunes en Melbourne, Rafael Nadal comienza un larguísimo periplo: vuela de Australia a Doha y de allí a España, más de 25 horas de viaje en total. El largo camino le sirve para ir cerrando alguno de los detalles de su futuro más próximo.
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Almagro y Ferrero lideran el equipo de la Davis
Nicolás Almagro, Marcel Granollers, Juan Carlos Ferrero y Marc López serán los encargados de defender el título de campeón de la Copa Davis ante Kazajstán del 10 al 12 de febrero en Oviedo. Álex Corretja, el nuevo seleccionador nacional masculino, ha anunciado esta mañana en Santander los nombres de los cuatro componentes que forman parte de su primera lista al frente del equipo. Hace poco más de un mes, el exjugador fue elegido por la Federación para sustituir a Albert Costa, dirigía a la selección desde 2009.
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Dos rivalidades opuestas
Tras el maratón de 5h 53m, ninguno de los dos contrarios está para risas: Novak Djokovic y Rafael Nadal, enfrentados en las tres últimas finales grandes, todas vencidas por el serbio, requieren de una silla cada uno para aguantar sin desmayarse los discursos protocolarios. Sus palabras hacia el otro llegan marcadas por la educación y el agotamiento, pero sin la nota cálida de la gran amistad que hubo. Allá por 2007, por ejemplo, el mallorquín coincidió con el serbio en el Buona Notte, un restaurante canadiense, y le hizo un regalo por el título conquistado en Montreal, pese a haber perdido con él en semifinales: envió a un camarero con una botella de champán a su mesa. Es difícil que ahora se repitiera esa escena. La rivalidad entre ambos ha crecido con sus 30 enfrentamientos, y en una dirección opuesta a la de Nadal y el suizo Roger Federer, presidida por la admiración mutua. Hoy, la relación es correcta, pero el tono ya es otro.
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"Te sangran los dedos y disfrutas del sufrimiento"
Mientras van saliendo las cervezas del vestuario, al que van llegando bolsas y más bolsas de hielo para llenar las bañeras y que se recuperen los tenistas, el serbio Novak Djokovic se funde en un emotivo abrazo con su novia, la bella Jelena. El campeón se quita la medalla de oro que le cuelga del cuello y, con un gesto dulce, se la pone a ella. "Las dan igual en los Juegos", se les escucha decir en serbio, como si en la cabeza de la pareja ya apareciera Londres 2012.
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Djokovic fue un Nadal
Al alarido le acompaña un movimiento seco de las manos, que violentamente desgarran la camiseta del campeón del Abierto de Australia. A la 1.30 de la madrugada en Melbourne, el serbio Novak Djokovic ruge para celebrar (5-7, 6-4, 6-2, 6-7 y 7-5) una conquista doble: la de la final más larga (5h 53m) de la historia de los torneos del Grand Slam y la de Rafael Nadal, que lucha, pega y enseña los colmillos cuando remonta un 0-40 en la cuarta manga y llega a mandar por 4-2 y 30-15 en la definitiva; que corre, empuja y brama, apretando al número uno del tenis mundial cuando se juega al aire libre, con las primeras gotas de agua, y también bajo el techo que les protege de la lluvia; que vende su piel a precio de oro, pidiendo sangre y sudor como tributos hasta que se inclina por séptima final seguida ante el portentoso Nole, la voracidad hecha tenista.
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Nole, en la estela de los más grandes
"Señor, discúlpenos", dice el serbio Novak Djokovic mirando hacia el palco de autoridades y tras vencer al británico Murray en semifinales. "Perdón por no volear más y correr tanto por el fondo. Estamos trabajando en mejorar eso". El señor, sonoro Sir en inglés, no es otro que el australiano Rod Laver, que en el 50 aniversario de la conquista del primero de sus dos Grand Slams asiste al torneo, ve cómo el número uno mundial gana su quinto grande y repara en un dato que introduce a Nole en un club selectísimo: el que forman él mismo, Pete Sampras, Roger Federer y Rafael Nadal, los únicos capaces de ganar tres títulos grandes seguidos en la era abierta (desde 1968).
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Punto de inflexión
Una grandísima final nos ha permitido ver un pulso de poder a poder entre Nadal y Djokovic muy diferente a los del año pasado. Ayer, en Australia, fue la primera vez en esta serie de partidos en que Nadal tuvo en ocasiones cierto dominio sobre Djokovic. Rafa mandó en el enfrentamiento hasta que cedió el segundo set después de servir para el 5-5. Hubo entonces una bola dudosa, un punto que se tuvo que repetir, y Djokovic lo aprovechó para dar la vuelta al choque.
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"Es la final que menos me ha dolido perder"
A pesar de acabar físicamente molido y de perder el partido en un apretado quinto set, Rafael Nadal definió la derrota ante Novak Djokovic como "la menos dolorosa" de las sufridas en las últimas finales. "He hecho todo lo que he podido, he luchado, he competido de tú a tú con un jugador que es brillante y he estado muy cerca. Lo he llevado al límite, algo que no había conseguido en 2011", dijo el balear en la rueda de prensa posterior al encuentro. Por su parte, Djokovic calificó su victoria (tercera en el Abierto de Australia) como "la más importante" de su carrera. "Estoy orgulloso de formar parte de la historia y de una élite de jugadores que ha ganado varias veces este torneo", dijo el serbio, consciente de que había disputado un partido imborrable por su dureza. "Cuando he oído que ha sido la final más larga de la historia, me he puesto a llorar", confesó.
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